La contaminación acústica amenaza los océanos

"Los océanos están en peligro y no es una frase hecha. La forma en que se hace uso de los océanos y de los recursos naturales lo único que hace es producir desequilibrios y romper ecosistemas. Así como hablamos de los plásticos, el ruido es un gran contaminante que pone en peligro al mundo marino”, describe con contundencia Luis Capozzo, biólogo, experto en mares e investigador del Conicet.

El océano es un mundo de sonido, pero no de luz. En la oscuridad de sus aguas, las ballenas y otro tipos de cetáceos dependen del sonido para aparearse, hallar alimento, migrar, proteger a sus crías y defenderse de los depredadores. Sin embargo, en las últimas décadas el ruido generado por el hombre a partir de la circulación de barcos (desde los comerciales hasta cruceros), la explotación de petróleo, la exploración submarina y el uso de los sonares militares han contaminado las aguas y dañado severamente la salud de las especies que tienen el oído muy desarrollado.

"Los cetáceos, como las ballenas y los delfines, se comunican a miles de kilómetros por la facilidad con la que se transmiten los sonidos en el agua; con esa facilidad también se multiplican los ruidos generados por el hombre que afectan notablemente a la fauna marina", detalla Capozzo.

Se calcula que diariamente hay 60.000 buques de carga navegando simultáneamente. Cada  explotación petrolera off shore y detección de minerales, dos actividades en pleno crecimiento, generan un cóctel explosivo para la fauna marina. Estos datos se dieron a conocer en el documental “Sonic Sea: ruidos en lo profundo”, estrenado en el canal Discovery el pasado mes de abril y producido por el Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales, Imaginary Forces y el Fondo Internacional para el Bienestar de los Animales.

"Hay que pensar que el tráfico naviero ocurre durante las 24 horas y el movimiento de las hélices genera turbulencias y burbujas con ruidos similares a las explosiones. Este fenómeno se denomina cavitación. Para la prospección de petróleo se utilizan bombas de estruendo con grandes detonaciones. La ballena franca del norte está en peligro", asegura Capozzo, que además agrega que los mares del hemisferio sur del planeta no están en ese punto límite por tener un tráfico menor.

Según el experto, "en Argentina nos encontramos en amarillo (ejemplifica como si fuera un semáforo). Estamos a tiempo de detener este proceso y mejorarlo. Existe una iniciativa desde 2014, que se llama Pampa Azul y reúne a todos los interesados en los mares, desde científicos hasta quienes tienen poder de decisión en las políticas públicas. Es posible frenarlo, hay mejores tecnologías que pueden revertir esta situación. Porque lo que ocurre en los océanos nos afecta a todos, impacta en todos lados".

El documental Sonic Sea forma parte de la iniciativa Discovery Impact en la que ambientalistas, científicos y expertos en conservación, relatan diferentes historias relacionadas con problemas ambientales específicos, para generar conciencia e impulsar las acciones necesarias para revertirlos.

Fuente: La Nación (08.05.17)

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