Por culpa del cambio climático, los Alpes perderían 30% de capa de nieve durante este siglo

Según un estudio presentado por Investigadores del Instituto para el Estudio de la Nieve y las Avalanchas de Suiza (SLF), la capa de nieve que cubre los Alpes cada invierno podría disminuir un 30% antes del final de este siglo a causa del cambio climático.

“El espesor de la nieve va a disminuir y las futuras emisiones de gas con efecto invernadero determinarán en cuánto", afirmó Christophe Marty, uno de los autores de la investigación difundida en la revista The Cryosphere.

Los especialistas advirtieron que si la emisiones no disminuyen y el calentamiento global no se logra mantener por debajo de 2 grados centígrados –como lo prevé el Acuerdo de París– la extensión de la capa de nieve incluso podrían reducirse hasta en un 70%.

Si esa previsión se llega a cumplir, sólo las estaciones invernales situadas a más de 2.500 metros de altitud podrían garantizar una temporada completa de esquí en las montañas de los Alpes, que llegan hasta más de 4.800 metros de altura. Claramente este dato es el menos relevante (aún para los amantes de deslizarse sobre nieve) pero ilustra la seriedad de los cambios que se están produciendo.

Sin embargo, cualquiera sea el nivel de las emisiones de gas de efecto invernadero en el futuro, el estudio demuestra que la capa de nieve será menos espesa "en todas las altitudes y en todos los períodos".


Un duro pronóstico que tardó en llegar

Hasta ahora, los científicos no estaban seguros del impacto de la subida de las temperaturas sobre las nevadas en los Alpes debido a que la mayoría de los modelos climáticos preveían un leve incremento de las precipitaciones invernales. Sin embargo, debido al alza de las temperaturas aumentarán las lluvias y no las nevadas.

En las zonas situadas por debajo de 1.200 metros, las proyecciones indican que en invierno ya no habrá una capa de nieve continua. Según el estudio, una cuarta parte de las estaciones de esquí de los Alpes se encuentran por debajo de los 1.200 metros de altitud.

"Numerosas localidades alpinas dependen fuertemente del turismo invernal, la economía y la población de esas regiones sufrirán", señaló Sebastian Schlögl, otro de los autores del estudio.

En los Alpes, la gestión del agua con fines de irrigación, de producción hidráulica y la navegación sufrirán también las consecuencias del calentamiento acelerado del planeta, destacó el estudio. Más allá del turismo, Schlögl indicó que "las lluvias más importantes en invierno, una capa de nieve menos densa y la desaparición de los glaciares alpinos modificarán el curso de los ríos del lugar y su variación".

La extensión de la capa de hielo tanto en la Antártida como en el Ártico fue, el pasado enero, la más reducida en los 38 años transcurridos desde que se cuenta con imágenes de satélite, dijo la Organización Meteorológica Mundial (OMM), basándose en fuentes científicas de Estados Unidos y Alemania.


¿Un destino similar al del Ártico?

Los Alpes no han sido la única zona caracterizada por la abundancia de glaciares y la riqueza paisajística que se encuentra seriamente amenazada por el cambio climático. En el Ártico, la superficie total de la capa de hielo el enero pasado fue de 13,38 millones de kilómetros cuadrados, lo que representa 260.000 kilómetros cuadrados menos que en 2016. A modo de comparación, los 260.000 kilómetros cuadrados perdidos en el último año corresponden a un territorio mayor que el del Reino Unido.

La OMM indicó que si hace una comparación de más largo plazo, el mar de hielo en el Ártico perdió unos 1,26 millones de kilómetros cuadrados con respecto a la media que tenía entre enero de 1981 y enero de 2010.

"El invierno es el periodo de recuperación habitual del mar de hielo del Ártico y es cuando gana en volumen y en extensión, pero la recuperación este invierno ha sido frágil e incluso, en algunos días de enero, la temperatura estuvo por encima del punto de deshielo", comentó David Carlson, director del Programa de Investigación Climática Mundial de la OMM.

Las altas temperaturas en el Ártico persistieron en la primera parte de febrero, agregó la OMM. Carlson dijo que esta situación debe considerarse "muy alarmante" y anticipó que esto tendrá consecuencias graves para el Ártico en verano, con efectos en el sistema climático mundial porque "lo que ocurre en los Polos, no se queda allí".

En este sentido los cambios en los patrones de viento resultan un factor fundamental para el aumento o retroceso de los glaciares, según estudios internacionales del Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS). Mientras que en las últimas décadas, tanto los Alpes como el Ártico ha experimentado una disminución drástica del hielo, en el polo sur, la capa de hielo flotante –llamada banquisa– que rodea la Antártida incrementó su superficie. Esto se debe al aumento de los vientos fríos en regiones del polo sur.

Fuente: EFE / BBC / Foro Ambiental (22.03.17)

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