Inundaciones: el peor desastre natural que afecta a la Argentina

Las inundaciones son sinónimo de pérdida y desolación. Desde el 2014 hasta acá, diferentes localidades de las provincias de Buenos Aires, Misiones, Córdoba, Santiago del Estero, Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Corrientes, La Pampa, Catamarca, Río Negro, Salta y Jujuy estuvieron seriamente comprometidas. La última afectada fue Chubut, que tuvo su pico crítico a fines de marzo y principios de abril en Comodoro Rivadavia, una ciudad que quedó desbordada por los ríos, prácticamente destruida y con centenares de evacuados.

"Las inundaciones son el mayor desastre natural que amenaza al país y representan el 60% de los desastres naturales y el 95% de los daños económicos", explica Catalina Ramírez, la especialista de Agua y Saneamiento del Banco Mundial, que el año pasado hizo un estudio sobre el tema.

Sólo en la provincia de Buenos Aires en 2015 las precipitaciones afectaron 800.000 hectáreas y se perdieron casi 6000 cabezas de ganado, lo que implicó una pérdida de 652 millones de dólares.

La experta indica que el 80% de la población del país vive en la planicie del Paraná y del Paraguay, y el resto se ubica generalmente cerca de los cursos de agua. "El crecimiento urbano desorganizado, luego el cambio del uso del suelo, zonas que antes eran bosques y cambian por áreas agrícolas o el recambio por el monocultivo, sumado a los efectos del cambio climático hacen que los efectos de las precipitaciones más intensas se sientan cada vez más", agrega Ramírez.


Causas y responsables

Las inundaciones ribereñas suceden mayormente en el norte y centro de la Argentina, en especial a lo largo de la cuenca del río Paraná. "La deforestación en las cuencas altas, una infraestructura deficiente de drenaje en el área rural y mayores precipitaciones contribuyen a un riesgo acrecentado de sufrir inundaciones ribereñas. La superposición de mapas de deforestación y de inundaciones ribereñas pueden sugerir una correlación entre la distribución espacial de ambos fenómenos", se explica en el trabajo hecho por especialistas del organismo multilateral de crédito.

Según se consigna en el reporte internacional, hecho el año pasado por un equipo de expertos en desarrollo sostenible, medio ambiente y recursos naturales, el costo de las inundaciones ribereñas representa el 49% del anual total por desastres naturales, mientras que el de las inundaciones urbanas significa otro 46%. En total, se calcularon que los daños causados por el agua equivalen cada año al 0,7% del producto bruto interno (PBI).

Según las estimaciones, el volumen de lluvias creció 20% entre 1961 y 2010, pero ese es sólo uno de los factores que afectan a la situación de las inundaciones. Vicente Barros, investigador del Conicet y miembro del Panel Intergubernamental de Lucha contra el Cambio Climático, acaba de editar un libro junto a Inés Camilloni, doctora en Ciencias de la Atmósfera, dirigido a aquellas personas que deben tomar decisiones en el área.

"El cambio climático es un factor dentro de otros factores que incluso son más dinámicos, más fuertes y más rápidos. La expansión de la frontera agropecuaria que obedece a los precios internacionales y a la demanda al mismo tiempo estuvo acompañada de un cambio de clima que favoreció esa expansión, pero eso trae consecuencias sobre los ecosistemas. No es que simplemente el cambio climático produce un daño, sino que es una interrelación", indica el científico.

En el trabajo del Banco Mundial se hace hincapié en el uso del suelo y la actividad agrícola: "Entre 2001 y 2014, la Argentina perdió más del 12% de sus zonas forestales, lo que equivale a perder un bosque del tamaño de un campo de fútbol cada minuto, y se compara con una pérdida de cubierta forestal del 7,4% en Brasil y de 6,3% en el mundo. Durante ese mismo período, la Argentina se posicionó novena en la pérdida de cubierta forestal a escala global, y en la provincia de Santiago del Estero se dieron los mayores niveles de desmonte en el mundo. Casi toda la deforestación (93%) ocurrió en el norte del país", indica.


Expuestos

En el informe hecho por la compañía proveedora de reaseguros y seguro Swiss Re, "El riesgo de inundación en Argentina", se sostiene que uno de cada tres argentinos vive en áreas altamente expuestas a inundaciones, llegando a un total de 14,2 millones de personas en todo el país. En el informe se advierte que, cada año, la economía podría perder alrededor del 0,15% del PBI por situaciones asociadas a inundaciones, y ubica a la Argentina en el top 10 de los países emergentes con mayores riesgos, entre Rusia, la India, Brasil y China.

En el libro “La Argentina y el cambio climático - De la física a la política” (Eudeba, 2016), Barros y Camilloni también se refieren a las acciones gubernamentales destinadas a la prevención de desastres naturales. "Las respuestas a las más frecuentes inundaciones se fueron concretando desde años, aunque aún faltan obras y principalmente, sistemas de respuestas que incluyan un amplio abanico de manejo previo, durante y después del episodio de la inundación."

En ese sentido, Carole Megevand, líder del Programa de Desarrollo Sustentable para la Argentina, Paraguay y Uruguay del Banco Mundial, agrega: "El factor del cambio climático va a amplificar lo que hemos visto en años pasados. Tenemos que estar preparados y tener sistemas que permitan monitorear y otros de prevención. Es fundamental fortalecer el de información para tener una reacción mucho más rápida", dice para referirse, por ejemplo, a la inversión en sistemas en líneas de monitoreo de ríos y a la mayor inversión en los servicios meteorológicos y de alerta.


La pérdida de los humedales, un factor clave

El crecimiento desmedido de los barrios privados, los desmontes y el uso de agroquímicos, el aumento de las temperaturas y la sucesión de lluvias que ocasiona el cambio climático han sido un combo muy perjudicial para la integridad de los humedales en la Argentina.

“El área potencial que ocupan los humedales es de cerca del 23% de la superficie del país y es uno de los ecosistemas más degradados”, sostuvo el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación en el nuevo “Informe del Estado del Ambiente”.

Los humedales no sólo son esenciales para mitigar inundaciones, sino que también sirven para garantizar la supervivencia de especies animales y vegetales, por lo que son considerados grandes amortiguadores ambientales.

Al respecto, el documento especificó que “5,6 millones de hectáreas de humedales están catalogadas como de importancia internacional. Por ese motivo, se inició la elaboración del Inventario Nacional de Humedales".

Al igual que el Banco Mundial, el diagnóstico oficial sostiene que la región más afectada del país es el corredor fluvial de los ríos Paraná y Paraguay, en donde se encuentran emplazadas grandes obras hidráulicas, viales y centros urbanos.

Fuente: La Nación / Foro Ambiental (03.05.17)

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