Los hombres que no construían con árboles

 

 1.

El ciclo se entiende como una rueda. Todo vuelve a ser parte de todo. Está en nosotros lo que alguna vez fuimos. Estará en el futuro esto que somos. La naturaleza protege y envuelve, pero también libera y devuelve. No es deshecho lo que se deshecha. Todo tiene un sentido. Y en el sentido está todo.


2.

“Nosotros trabajamos con residuos de la industria forestal de los aserraderos, puntualmente sobre pino resinoso, explica Darío Cordes, desde su empresa SIMACON ICF, en Montecarlo, Misiones. “De cada tonelada de madera que entra en los aserraderos, de cada 1000 kilos, 250, terminan siendo desperdicio. Y existen diferentes formas de aprovechar ese tipo de residuo. Uno de los que localmente se utiliza es como generación de biomasa, un componente orgánico que se usa para quemar, para prender fuego; y cae dentro de las energías renovables porque tiene un balance de carbono neutro, lo que yo hago cuando quemo una madera que fue reimplantada, vuelvo a liberar obviamente el dióxido de carbono que absorbió esa planta en su momento, pero no estoy generando un agregado a la atmósfera ya que no es un combustible fósil. Ahí entran en consideración dos de los aspectos que nosotros hacemos, al utilizar este residuo de una forma permanente, captamos el dióxido de carbono de la atmósfera y de alguna forma lo atamos al interior de las construcciones. Y además le estamos dando un valor agregado al residuo de la madera por encima del valor calórico, de quema, que es la cantidad de energía que puedan generar”.


3. 

Los ojos se maravillan con el verde y la tierra roja, con los pájaros y la lluvia. La lluvia le parece sagrada como los montes. Pero esos no son sus ojos sino su espíritu. Piensa y siente y se convence de que esta tierra que no es su tierra puede ser su tierra.
Se seca la frente.  Se pasa la mano por la cara.
Y toma la decisión de su vida.


4.

“Mi padre decidió que íbamos a venir a vivir acá. Siempre nos pareció Sudamérica muy atractiva; y en Argentina teníamos ciertos lazos familiares. No fue necesariamente por una cuestión de trabajo sino por una cuestión de calidad de vida. Nos mudamos de Austria a Misiones con mis padres”.


5.

Compran unas tierras. De alguna forma echan raíces. Se adaptan al ambiente, a la selva, al ecosistema. En Misiones hay 350 aserraderos. Se dan cuenta que hay mucho material de desecho. Saben lo que quieren. Piensan en construcciones, en ladrillos encofrados. En transformar la materia en otra materia. Pero todavía no es posible. Buscan las tecnologías afuera, en Austria, en Suiza. Allá no utilizan residuos de madera sino la madera en sí misma. Pero los Cordes no desechan la idea del residuo. Son años de prueba y error. Quieren encontrar una línea de industrialización. No es fácil. Hay casos de estudios parecidos en Sudamérica, pero no existen antecedentes de alguien que lo haya llevado a escala comercial.

 

6.

“Las primeras pruebas que hicimos con la materia prima de acá de Argentina, fueron hace nueve años. Pero el proyecto real y concreto, lo encaramos dos años después, cuando estábamos seguros. Teníamos que lograr un proceso que se utiliza en otras partes del mundo con otra materia prima, con la materia prima local. No era fácil adaptar eso”.

 

7.

El proceso: “Una vez que nos llega la madera, nosotros la mineralizamos, así neutralizamos los componentes orgánicos, los azúcares que hacen que la madera sea inflamable o se pueda descomponer por la acción de hongos o bacterias. Una vez que tenemos ese agregado inerte (químicamente hablando), lo utilizamos como agregado volumétrico en un hormigón ultraliviano. La segunda tecnología que adaptamos fue el uso de los módulos ICF (Encofrados aislantes de hormigón), pero si bien, genéricamente siempre hablamos de ladrillos, lo que nosotros hacemos son módulos de encofrado: paneles interiores y exteriores de aislación, que en el medio tienen un tabique, un espacio hueco que va relleno de hormigón. Entonces se logra la calidad de aislación de la madera, tanto afuera como adentro, y la calidad estructural del hormigón en el interior del tabique. Estos módulos ITF se utilizan en estructuras antisísmicas y de alta exigencia estática. Es algo un poco más moderno que apilar ladrillos uno encima del otro, porque lo que se hace, es primero armar la aislación, y después se coloca el hormigón, lo cual reduce mucho los tiempos de obra. No es necesaria la mano de obra especializada, ya que es un sistema simple, modular; así evitamos las fallas, pero manteniendo una buena calidad constructiva”.


8.

SIMACON ICF fue reconocido como Embajador PROESUS 2017, por tratarse de una de las iniciativas más representativas de los valores del emprendedorismo y la sustentabilidad. El Programa Nacional de Emprendedores para el Desarrollo Sustentable (PROESUS) es una iniciativa del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, a través de la Subsecretaría de Cambio Climático y Desarrollo Sustentable.  “Tenemos que lograr con los mismos o menores costos, hacer casas más eficientes. Te pueden venir con toda la argumentación verde, pero si no es accesible por el precio, no tiene ningún sentido. Con los módulos ICF buscamos generar aislación, para que así las casas en verano puedan volverse mucho más frescas, o lo contrario, más templadas en invierno. Nosotros como sociedad, siempre nos planteamos cómo podemos generar más energía, pero la idea es consumir menos energía. Tenemos que pensar en el mañana. Todo se trata de un ciclo, de una rueda. Pero la rueda, para que arranque, hay que empujarla y darle fuerza”.  

Fuente: Foro Ambiental (24.02.17)

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