Científicos argentinos trabajan con bacterias que degradan agrotóxicos

Un equipo de investigadores de nuestro país, presentó una estrategia novedosa para descontaminar ecosistemas acuáticos y terrestres que habían sufrido alteraciones por el uso de pesticidas con compuestos organofosforados (llamados OPs).

La solución: utilizar bacterias para que los descompongan e inactiven.

En la investigación, los científicos, identificaron dentro de un grupo de 110 bacterias no patogénicas, un subgrupo de seis, que tenían la capacidad de degradar compuestos tóxicos con mayor velocidad  que otros microorganismos reportados en la literatura científica de los últimos años.

El doctor Adolfo Iribarren, investigador del CONICET en el Laboratorio de Biocatálisis y Biotransformaciones de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), agregó que estas especies descriptas, incluyen a la Nocardia asteroides y la Streptomyces setonii.

Pero vayamos al origen de estos compuestos organofosforados (OPs). Imaginen un laboratorio. Plena Segunda Guerra Mundial. En Berlín. Unos señores, rubios y altos, vestidos de ambo blanco, logran sintetizar algo que más adelante darán en llamar Armas Químicas; algo que mucho más adelante, se irá integrando en distintas fórmulas de pesticidas para uso agrícola. Es decir, un arma creada para matar personas, termina adaptándose para matar otro tipo de organismos. Sin embargo, el constante y excesivo uso de los OPs, genera contaminación de la tierra y el agua, como así también intoxicaciones y hasta la muerte en animales.

El problema de los agrotóxicos, ya estaba planteado, y recién a mediados del siglo XX, se empezaron a conocer las primeras investigaciones para estudiar el potencial de microorganismos para biodegradar contaminantes tóxicos. Un proceso que hoy es conocido como “biorremediación”. De todas formas, existían pocos antecedentes de bacterias no patológicas que actuaban rápidamente sobre los OPs. Este trabajo fue publicado en la revista “FEMS Microbiology Letters”.

El doctor Iribarren, publicó este estudio en conjunto con los licenciados Julia Santillán y Lucas Dettorre, y la doctora Elizabeth Lewkowicz, todos pertenecientes a la UNQ. Además, el doctor Matías Nóbile, de la Plataforma de Servicios Biotecnológicos de la UNQ, trabajará conjuntamente en el diseño y desarrollo de un reactor continuo que albergue una columna en la que estén atrapadas las bacterias identificadas. “Funcionaría como purificador de aguas contaminadas con pesticidas que contienen OPs. El reactor piloto podría estar terminado durante el 2017 y servir como un paso previo a su transferencia al mercado”, anticipó el equipo de la UNQ.  

Fuente: Foro Ambiental (21.02.17)

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