Tiene sólo 18 años, es argentino y diseñó una máquina que fabrica vasos ecológicos

Disminuir los múltiples problemas ambientales, frenar la abrupta disminución de la biodiversidad y controlar el avance del cambio climático son parte de los desafíos trascendentales que la humanidad afronta en la actualidad.  

Muchas veces, el aumento de estos “males” aparece como consecuencia de la falta de consciencia de la humanidad. Incluso, existen especialistas que alertan que aún las nuevas generaciones siguen poco interesadas en lo que pasa en el ambiente en el que viven. A pesar de esto, Jerónimo Batista –de Vicente López– es un ejemplo que rompe el molde: con sólo 18 años creó una máquina que produce vasos biodegradables.

“Me planteé un desafío y logré armar un espacio de innovación tecnológico que busca aplicar la ciencia para generar desarrollos con un impacto positivo en la sociedad y el ambiente. Y así, contribuir para que tengamos un futuro sustentable”, indica el joven que cursa el primer año de Biotecnología e Ingeniería Electrónica.

Entre sus proyectos, se destaca “Sorui” –así la llama él– una máquina ecológica alimentada por fuentes renovables de energía, que fabrica vasos completamente biodegradables para reemplazar a los de plásticos descartables y evita la contaminación que estos producen.

“Veía todos los días en mi colegio cómo los tachos de basura que estaban al lado de los dispensers terminaban siempre desbordando de vasos descartables. A partir de esto fue que empecé a pensar en una solución. La máquina lo que hace es procesar una solución que desarrollé a base de extractos de algas y luego la ubica en un molde donde se solidifica. De esta manera se logran producir recipientes de un material que permite brindar las mismas funcionalidades que los vasos plásticos habituales, conteniendo todo tipo de bebidas incluso a altas temperaturas”, detalla con precisión.

Jerónimo reconoce que, mientras otros chicos de su edad estaban interesados en salir a bailar o hacer algún deporte, él tenía otros gustos y prioridades: “Siempre me motivó poder saber sobre ciencia y tecnología, y particularmente poder aplicar todo esto para generar desarrollos o iniciativas que puedan impactar de manera positiva tanto a nivel social como ambiental. Lo bueno es que siempre tuve el respaldo de mi familia en todo lo que hago”, señala.

A los 14 años fue becado para participar en Expedición Ciencia en Neuquén, un programa que combina la exploración científica y la aventura en la naturaleza, planteando nuevas formas de pensar y de descubrir. Dos años después, fue invitado participar del Kadima Mada Science Summer School en Rehovot, Israel, donde realizó una investigación sobre dinámicas de disociación molecular inducida por láser en el Laboratorio de Física de Partículas, y publicó un paper sobre ese trabajo.

Gracias a sus logros, Jerónimo señala que hoy lleva una vida tan intensa como ocupada. “Estudio Biotecnología e Ingeniería Electrónica en la Universidad Nacional de San Martín y tengo un promedio parcial de 10 en ambas carreras. Allí soy investigador en Ciencia, Tecnología y Sociedad y Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos”, cuenta sin lograr disimular cierto orgullo.

Sin ánimos de conformarse con esto, en breve presentará su próximo proyecto. “Estoy por lanzar una iniciativa denominada ‘Maieutics’ que permitirá que todos los chicos y jóvenes del país puedan acceder a increíbles oportunidades de forma gratuita mediante una plataforma virtual y una red nacional que me encuentro gestando. Vivimos en un mundo donde el talento está distribuido equitativamente pero las oportunidades no, y pretendo transformar esta realidad”, adelanta el joven de Vicente López.

 

Una vitrina llena de premios

Jerónimo sobresalió en numerosos certámenes y concursos donde demostró lo mucho que sabe: “Recibí varios premios siendo competidor olímpico nacional e internacional de Ciencias y Biología. Obtuve un primer premio a nivel nacional y medalla de bronce a nivel americano. También representé al país en la India. Fui delegado en modelos de Naciones Unidas a nivel Inicial e Iberoamericano, con mención de honor. Y logré el primer premio beca NAVES, la competencia de emprendimientos más prestigiosa del país”, detalla.

Nada mal para un chico de 18 años.

Fuente: Clarín (03.03.17)

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