La tierra roja: un film sobre agrotóxicos, desmonte y corrupción en Misiones

Acerquémonos a ese pequeño punto que se ve en el monte verde. Es un hombre. Entre los árboles y el follaje. Se llama Pierre y trabaja como capataz en el obraje de una multinacional en plena selva misionera, desmontando bosques y plantando pinos para fabricar papel. Pierre camina bajo la sombra de la vegetación. Va cortando ramas con su machete y troncos con una motosierra. Los árboles caen como gigantes. Uno a uno. Todavía quedan.

Se seca la frente. Toma agua junto a otros hombres que lo acompañan en la tarea. Así es la vida de Pierre. Día a día. Pero todo cambiará cuando se enamore de Ana, una maestra  rural preocupada por los problemas que el uso indebido de los agroquímicos está provocando en la población.

Así empieza “La tierra roja”, un western que se desarrolla en Misiones y que cuenta y reflexiona sobre lo que hacemos con nuestra tierra, pero también con nosotros mismos, porque están muy presentes temas como la deforestación y los agrotóxicos, la violencia y la corrupción.  

Diego Martínez Vignatti es su director. Es argentino pero está radicado en Bélgica. Cuando se le pregunta por qué eligió filmar una historia en Misiones, haciendo que actúen los pobladores del lugar, sin decorados, con la mayor cantidad de elementos reales posibles, contesta que para él, Argentina se había convertido en un espantoso territorio de monocultivos, de pesticidas, de glifosato, de soja transgénica, de minería a cielo abierto y papeleras. “Todas esas actividades generan un beneficio económico para grandes multinacionales; para el 5 por ciento de la población, que son sus socios locales (o más bien sus capataces) y para sus empleados políticos (locales o nacionales). Para el resto, las migas, la contaminación y la enfermedad”. Se le llena la voz de bronca y dice que es una vergüenza y un crimen lo que está pasando en nuestro país. Y asegura que eligió la selva, porque la selva le parecía un lugar mágico que está desapareciendo, pero podría haber elegido cualquier pueblo sojero o un pueblo cordillerano afectado por la Barrick.

 


El génesis de la película

Martínez Vignatti, buscaba desde hacía tiempo, hacer un film de ficción que denunciara los problemas ambientales del litoral de nuestro país. Fue así que se contactó con uno de sus productores, Jorge Aranda, con el que había trabajado en la película “La cantante de tangos”. Le contó lo que tenía en mente. Quería hacer algo en Entre Ríos. Tenía hasta el nombre de la historia que quería filmar: “Hermano río”. La idea de usar esa provincia como locación tenía que ver con que en aquel entonces, estaba muy vigente el reclamo ambiental de la asamblea de Gauleguaychú por la pastera Botnia. Las movilizaciones de la gente lo habían inspirado a escribir esa historia, que todavía no estaba pasada al guión.
Pero Aranda tenía otros planes. Y le propuso otra cosa.

En lugar de filmar en Entre Ríos podían hacerlo en Misiones. Le contó que en esa provincia había tres papeleras, no una sino tres, y mucho más contaminantes que Botnia, y que además los problemas sociales y ambientales eran mucho más graves. Habían elementos para contar una historia. Una historia de denuncia.  

Martínez Vignatti viajó desde Bruselas hasta Buenos Aires. Se juntó con Aranda y otros productores. Y después empezó su viaje iniciático, su verdadera investigación. Una persona lo fue llevando a otra persona. Habló con uno, con otro. Había gente que se estaba ocupando del tema. Gente que se manejaba con seriedad y tenía datos escalofriantes.

Habló con empleados que realizaban tareas con agrotóxicos. Habló con gente de Greenpeace Argentina. Viajaba de Buenos Aires a Posadas. Terminó visitando el consultorio del pediatra Demaio, que tenía en una clínica privada en Posadas. Demaio también trabajaba en el sector público. Se ocupaba especialmente de niños con malformaciones. Una tarde de calor le mostró fotos. Caritas con tumores en el rostro. Bebés que habían nacido con seis dedos. Fetos que nacían muertos, deformados, cosas que no podrían describirse con palabras.

Empezó a intercambiar mails con el doctor Medardo Ávila Vásquez, que trabaja con afectados por agrotóxicos y pertenecía a la red de Médicos de Pueblos Fumigados. Se dio cuenta que había muchísima gente en Argentina luchando contra ese flagelo, apoyando a las víctimas, pero que estos personajes estaban siempre ausentes del paisaje mediático. Y que a su vez eran perseguidos, calumniados, por campañas pagadas por empresas multinacionales.  

Más sabía, más aumentaba su tristeza. Pero también su determinación por filmar.  

Jorge Aranda, uno de los productores de “La tierra roja”, cuenta que la preproducción de la película no fue para nada fácil. “Organicé un scouting de actores en la provincia Misiones que duró algo así como tres semanas, durante las cuales recorrimos la provincia entrevistando gente, buscando locaciones, investigando: de ese trabajo nació el primer boceto del guión de “La tierra roja”, aunque el guión tuvo varias reescrituras a lo largo de dos años, hasta su versión final y definitiva”.


Un “western” misionero

Martínez Vignatti sabía que no iba a ser fácil. Era el primer western que filmaría. Se sentía un poco huérfano desde el punto de vista técnico. Había pocas películas de acción que lo guiaran como referencia. Y, menos que menos, un western. Fue por eso que tuvo que apelar a los dibujos del story-board para las manifestaciones, las peleas y las cabalgatas que figuraban en el guión.  

Los que participaron de la filmación aseguran que fue algo compleja y agotadora, pero también liberadora. “Se realizó un trabajo de producción del que participó mucha gente gracias a la cual la película hoy es una realidad. “La tierra roja” es fruto del trabajo colectivo, el resultado del esfuerzo de vecinos, técnicos y un montón de personas que dieron lo mejor de sí”, asegura el productor Aranda.   


La película, que tuvo un rodaje de ocho semanas en locaciones naturales de Misiones y San Luis, es una coproducción entre Argentina, Brasil y Bélgica y está protagonizada por el belga Geert Van Rampelberg y los argentinos Eugenia Ramírez Miori, Leonel Clarenc, Marcello Crawshaw y Luis Franke. Además, cuenta con las participaciones especiales de Enrique Piñeyro, Lorenzo Quinteros y Fabián Tomasi.  

“La tierra roja” se presentó en festivales nacionales –como el de Mar del Plata o Pinamar– e internacionales –como el festival de Montreal o Estambul– y hasta obtuvo el premio a Mejor Producción, en el Festival Internacional de Cine de las Tres Fronteras.

Con respeto a la situación que se vive al día de hoy en Misiones, Aranda asegura que “el gobierno actual, continúa con el modelo vigente desde fines de los 90´, modelo que año a año, se intensifica con el consecuente daño ambiental. El proceso puede ser reversible, pero para ello debería lograrse un cambio grande que no está sucediendo, el daño sufrido por el planeta es irreversible porque el veneno está en la tierra, en el agua, en el aire y hasta en nuestra sangre”.

Cuando se le pregunta al director Martínez Vignatti, qué sensaciones le dejó hacer esta película, contesta que “se vive una doble catástrofe: primero, la destrucción del medio ambiente, la violencia ejercida contra toda la vida que ella acoge y la violencia contra sus habitantes originarios, y luego el monocultivo de pinos para la producción de la pasta de papel, una actividad extremadamente nociva, se la mire por donde se la mire”. Pero una de las cosas más importantes, que más lo hizo crecer como realizador, asegura, es “haber convivido con la gente de ahí, con los actores que no eran actores. Filmando en los escenarios naturales. Quería hablar de la destrucción de la selva filmando en la selva. Y con obreros que sepan usar un machete, cortar un árbol, manejar una grúa. La relación con esa gente fue fantástica, de un gran respeto, de mucha alegría y complicidad. Yo estaba convencido de que podían actuar, y lo hacen muy bien. Quería que fuese así porque es su historia, su drama, su bronca. Les di la posibilidad de que se expresen, ellos hicieron de esa posibilidad una aventura. Nunca aprendí tanto en mi vida, les estaré eternamente agradecido”.


Festivales en los que participó “La tierra roja”

Internacionales:

Thessaloniki International Film Festival (Greece), Montreal Festival du Nouveau Cinema (Canada), International Filmfestival Mannheim-Heidelberg (Germany), Istanbul Film Festival (Turkey), Cinemondes Festival International du Film Indépendant (France), Les Recontres du Cinéma Latino-Américain in Bordeaux (France), MOOOV Film Festival (Belgium), Amsterdam Spanish Film Festival (Netherlands), Prague International Film Festival Febiofest (Czech Republic), International Festival Of Film Producers Regiofun (Poland), Chicago Latino Film Festival (United States), Mill Valley Film Festival (United States), Rio de Janeiro International Film Festival (Brazil), Festival de Cine Europeo (Chile)

Nacionales:

FAB Festival Audiovisual (Bariloche), Patagonia Eco Film Fest, Festival Internacional de Cine Ambiental FINCA, Pantalla Pinamar, FICiP Argentina Festival Internacional de Cine Político

Fuente: Foro Ambiental (07.03.17)

Volver Atras