Uruguay busca que toda su matriz energética sea de fuentes renovables

“El sector eólico está maduro y en un estado de meseta, entonces los temas centrales ahora pasan por continuar desarrollando el mercado eléctrico en otras variantes, impulsando la introducción mayor de energías renovables no ya para tender una matriz eléctrica 100 por ciento renovable, sino energética 100 por ciento renovable”, sostiene Jorge Dosil, jefe de Generación Eólica de la Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas (UTE) y presidente la Asociación Uruguaya de Energía Eólica (AUdEE).

Durante el 2016, el consumo eléctrico de Uruguay fue cubierto en un 96% por energías renovables. Incluso en 152 de los 365 días del 2016 sus represas, parques solares, plantas de biomasa y -principalmente- sus molinos eólicos, alcanzaron a cubrir el 100% del consumo eléctrico nacional. Así, el país rioplatense se convirtió en la demostración mundial de que cualquier nación, independientemente de su poderío económico, puede ser capaz de diversificar su matriz energética para reducir su dependencia de las importaciones de hidrocarburos.

En los últimos años, Uruguay ha invertido el 15% de su PIB en cambiar la matriz energética. El 38% del consumo eléctrico total de hogares e industrias es generado gracias a la producción eólica, una cifra que en el mundo solo supera Dinamarca con 42%. Además, el país charrúa es una de las cinco primeras naciones del mundo en lo que a utilización de renovables se refiere.

En relación a la vasta capacidad que tiene Uruguay para generar energía a partir del viento (hay 40 parques repartidos a lo largo y ancho del país), Dosil señala que “todo el territorio es apto para la fuente eólica, porque es suavemente ondulado y es barrido por buenos vientos”.

Entre sus nuevos objetivos, Uruguay apunta a incrementar sus parques solares y promover el uso de vehículos eléctricos. “Durante un 80 por ciento de los días, los vientos en Uruguay comienzan a soplar desde las 6 de la tarde hasta las 9 o 10 de la mañana. La energía fotovoltaica encaja perfecto en ese hueco que deja la eólica. Lo mismo con los autos eléctricos: la gente puede cargar las baterías de sus vehículos por la noche, cuando duerme y utilizarlas luego en el día”, asegura el presidente de AUdEE.

Aunque la generación eléctrica renovable depende de un conjunto de empresas públicas y privadas, la estatal UTE es la que tiene el monopolio tanto de la compra como de la distribución de esa energía. Esto derivó –en un contexto regional de recesión económica– en que el Ejecutivo decidiera aumentar considerablemente las tarifas para cuadrar su presupuesto. Un aspecto que el país también deberá resolver a la brevedad si no quiere que su sistema de sustentabilidad se rompa.

De todas formas, según Dosil, Uruguay cuenta con un respaldo termoeléctrico Turbo Gas y de Ciclo Combinado que ronda los 800 MW. Este se enciende sólo como último recurso cuando las renovables no llegan a hacerle frente al consumo eléctrico o bien cuando le exporta energía a Argentina y ofrece sus excedentes a Brasil.

 

El ranking latinoamericano

La inversión regional latinoamericana en energías renovables ha ascendido a más de US$16.500 millones, cifra que corresponde al 6% del total mundial. En la región, Brasil concentra 40% de inversión con una cifra que llega a más de US$7.000 millones. Luego siguen México, que ha alcanzado los US$4.000 millones, el prometedor Chile con US$3.400 millones, y Uruguay, que se ubica en el cuarto con US$1.100 millones.

Fuente: Foro Ambiental / Energiaestrategica.com (27.04.17)

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