La Ciudad de Buenos Aires pondrá techos verdes y jardines verticales en espacios y edificios públicos

El cambio climático es una realidad, por lo que avanzar hacia un mundo más sostenible es una necesidad urgente. Con esa premisa, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires firmaron un convenio para desarrollar y promover el uso de tecnologías sustentables en el ámbito urbano.  

Debido a los problemas de contaminación que tiene la Ciudad (la basura, el tránsito, la gran acumulación de edificaciones o el smog) y a la necesidad de incorporar a la naturaleza en su desarrollo urbano, ambos organismos se comprometieron a instalar –como primer paso– techos verdes y jardines verticales en espacios y edificios públicos.

Estas instalaciones verdes, están diseñadas para disminuir la polución del aire y el llamado “efecto isla urbana”, que hace alusión a la acumulación de calor que las inmensas cantidades de cemento producen en las grandes ciudades. Por otra parte, esta iniciativa apunta a mejorar la estética y la calidad de vida, conservar energía y retrasar el escurrimiento del agua de lluvia.

Como parte del proyecto, el Instituto de Floricultura del INTA Castelar dictará charlas y talleres sobre estas tecnologías y sus beneficios.


Verde esperanza

Los jardines verticales son muros de plantaciones vegetales y cultivos que son utilizados en construcciones tanto interiores como exteriores. Este sistema surgió como un nuevo concepto arquitectónico para aprovechar lugares con espacios reducidos y también para una mayor integración de la naturaleza a los aspectos decorativos.

Entre sus beneficios, se destaca que permiten atenuar la radiación estival, enfrían el ambiente por evapotranspiración (por lo que disminuye la necesidad de una refrigeración artificial), mitigan el efecto de isla de calor y disminuyen la acción de los vientos.

El caso de los techos verdes –o azotea ajardinada– es algo similar. Se trata de edificios con terrazas totalmente cubiertas de vegetación –como flores, hortalizas o simplemente césped– y equipadas con una membrana impermeable.

Este tipo de emprendimientos, que cada vez suman más adeptos en diferentes ciudades del mundo (principalmente de Europa), ayudan a disminuir la polución del aire, transformar los paisajes y aportar a la calidad de vida.

Fuente: Foro Ambiental / supercampo.perfil.com (03.03.17)

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