Forest Green Rovers, la historia del club de fútbol más ecológico del mundo

No está ni cerca de tener los títulos, los aficionados y los ídolos de grandes equipos como son el Manchester United, Chelsea, Liverpool o Arsenal. Sin embargo, el Forest Green Rovers -que navega por la quinta división del fútbol inglés- si puede presumir un distintivo más que particular: es el primer club 100% vegano y ecologista del mundo.

Todo comenzó cuando la vida de esta modesta institución -fundada en 1989 en la ciudad de Nailsworth, condado de Gloucestershire- se vio revolucionada hace más de cinco años con la llega de Dale Vince, un multimillonario amante de la naturaleza y fundador de Ecotricity, una exitosa sociedad de electricidad que abastece a más de 150.000 clientes en el Reino Unido mediante aerogeneradores y emplea a más de 300 personas.  

Con la billetera disponible para una generosa inversión (Ecotricity tiene un superávit de 126 millones de euros al año), este empresario británico vio en el fútbol una puerta grande para comprar en 2010 un club al borde de la bancarrota del que nadie quería hacerse cargo e impulsar desde allí sus proyectos eco friendly.


La construcción de una identidad ambientalista

La transformación del Forest Green Rovers se fue produciendo en varias etapas. Para evitar un cambio que ocasione reticencias de entrada, primero se cambiaron los hábitos alimenticios de los jugadores con una dieta que fue mutando poco a poco. Se prohibió la carne roja –es decir, las famosas meat pie o tartas de carne con las que se vuelven locos los ingleses- y las hamburguesas pasaron a ser de quinoa y vegetales. La medida no alcanzó solo a los deportistas, ya que en una segunda instancia involucró a los hinchas también. Como el argumento de “ por cuestiones de salud”, Vince impuso en las tribunas el mismo menú vegetariano.

“Cuando él tomó el club, estaba al borde de la quiebra. Al principio era raro no comer carne durante todo un partido, pero las papas fritas al curry son realmente buenas. ¡Es lo primero que me piden mis hijos cuando llegamos al estadio!”, reconoce Nick, un hincha del Green Army, que también vio como las bebidas disponibles -como los Milkshakes o el café- pasaron a ser servidas con leche de soja o de avellanas.

Pero la evolución del club no solo estuvo en el régimen alimentario. En paralelo, Forest Green Rovers adoptó -para condecorar su espíritu ecologista- una nueva camiseta verde flúo y negro, al igual que un nuevo escudo.

“El anterior era una copia del de Barcelona FC. No podíamos hacer eso, teníamos que construir una identidad propia”, se defendió Vince, que puso al club en boca de todos los medios internacionales. Incluso, para la campaña fotográfica de la presentación de la actual vestimenta, el club eligió un escenario rural -entre los pastizales- lejos del glamour que pueden tener las presentaciones de los mejores clubes del mundo.

Con el fin de convertirse en el primer club completamente ecológico del mundo, algo que se concretaría en el verano del 2015, también se produjeron cambios en las instalaciones. Vince terminó la construcción de un nuevo estadio, el "New Lawn", y en él sembró un césped íntegramente ecológico, cuyo corte está garantizado por un robot guiado con GPS y alimentado por energía solar. Además agregó una cisterna para acumular agua de lluvia con el fin de asegurar una parte del riego, mientras 180 paneles solares suministran el 10% de la iluminación del terreno. Para profundizar esa revolución ecológica, por otro lado, hizo que los programas de los partidos sean impresos en papel reciclado y la pintura de las butacas se elaborara sin químicos contaminantes.

Desde su arribo, Vince también creó una “asociación de desarrollo sustentable en el fútbol” con Gary Neville. El ex capitán y leyenda del Manchester United fue a pasar una temporada al estadio "New Lawn" para aprender a conciliar la ecología con la pelota. Incluso, el club recibió una medalla de la UEFA por sus iniciativas y el apoyo de la FIFA.

“Él jamás usa traje ni corbata. No hace uso de los palcos. Hace poco, después de un partido en el exterior, vino a tomar su Dark Lager en un pub y pagó la ronda a todos los hinchas presentes”, describe Nick, el hincha del FGR, sobre el dueño de su club.

Como buen empresario empedernido, ahora Vince -que en su juventud supo ser un mochilero al mejor estilo hippie y también un activista que luchó contra las políticas del gobierno de Margaret Thatcher- pretende que el club ahora ascienda a la Championship (la D2 inglesa).

“Sería muy adecuado por las instalaciones del club y el lugar donde estamos. La gente cree que podemos llegar a la Premier League, pero trato de ser más pragmático, por el momento ese objetivo es un poco elevado. Antes de pensar en integrar la elite, el club necesita infraestructura”, responde.

Para cumplir con sus deseos, quiere construir un nuevo estadio (¡otra vez!). Estimado en 115 millones de euros, la idea es bautizarlo “Ecopark” y darle una capacidad de 5000 butacas, con la capacidad de extenderlo a 10.000. Sí, la revolución verde en el Forest Green Rovers de Dale Vince -el hombre que pasó de tocar la guitarra en las calles a convertirse en un prominente millonario ecologista- todavía tiene mucho para dar.

Fuente: Un caño / Foro Ambiental (24.03.17)

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