Huertas hidropónicas: desde una escuela de Villa Lugano hasta la Antártida

Lechugas, berenjenas, ciboulette y frutillas son algunas de las frutas y verduras que siembra, cultivan y cosechan en su huerta hidropónica los alumnos de la Escuela N° 19 "Hermanos Latinoamericanos", ubicada en el barrio de Villa Lugano, frente a la villa 20.

En las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires hay alrededor de 300 huertas, entre las tradicionales y las ya conocidas orgánicas. Pero a diferencia de estas experiencias, en la escuela Nº 19 optaron por la hidroponía, una técnica de cultivo poco frecuente que, en lugar de tierra, usa únicamente soluciones minerales.

"Esta técnica surge como una necesidad cuando las zonas agrícolas ya no son tan productivas", explica Paola López, de 7° grado, que luego de cosechar se lleva productos para comer en su casa.

Este tipo de huerta –que forma parte del programa Escuelas Verdes– es la segunda que se instala en la Ciudad de Buenos Aires, luego de una prueba exitosa en la escuela "Granaderos", en Olleros y Av. del Libertador.

"Se trata de hidroponía mixta; tiene lana de roca y turba y se le suma el agua con nutrientes. Por aquí pasan todos los alumnos de la escuela, que son más de 800, y también trabajan en la huerta tradicional", detalla Lorena Passarello, asistente pedagógica del proyecto de Huertas del programa oficial.

Además de la falta de espacio, Villa Lugano es una zona que sufre la contaminación de las napas y el suelo de la cuenca Matanza-Riachuelo, por lo que hidroponía hoy está posicionada como una gran alternativa agrícola para superar estos problemas.  

"Los chicos acá aprenden y conocen todas las etapas de una huerta. Protagonizan desde la siembra de la semilla hasta el cultivo de la fruta o la verdura. Todos los días, algunos alumnos de todos los grados tienen que controlar las canillas y los nutrientes para mantener la huerta", indica Rosana Ursino, directora del establecimiento, en donde también se cultivan plantas aromáticas como burrito o lavanda.

Juan Manuel Ojea Quintana, coordinador de Programas de Educación Ambiental de la Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA), cree que el gobierno porteño ha avanzado muchísimo en materia de educación ambiental, pero que falta la institucionalización. "Es un ícono que este programa se sostenga y siga creciendo, pero nos debemos un debate también a nivel nacional para unificar criterios y voces y tener lineamientos comunes. Después se regionalizará o cada distrito trabajará con su realidad y su problemática. La Argentina ya está preparada para dar esta discusión".

Según el experto, el punto central es si debe entenderse como una materia o debe tener contenido transversal. "Nosotros creemos que debe ser transversal. Los chicos aprenden de una manera más holística; la escuela necesita abrir sus puertas y dar lugar a la acción", concluye.


Hidroponía en la Antártida

Investigadores de la Dirección Nacional del Antártico –organismo dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación– presentaron un proyecto para ubicar un container especialmente preparado para cultivar frutas y vegetales con hidroponía en la base Carlini.

Según la doctora Ana Zimerman, la posibilidad de tener a disposición verdura fresca permitirá a los invernantes "mejorar la calidad de vida y mantener una dieta más racional".

Hoy la hidroponía es valorada como una de las alternativas más particulares pero también más efectivas de la agricultura. Por ejemplo, a través de la cosecha común se pueden obtener de 6 a 8 lechugas en un metro cuadrado, pero con hidroponía se pueden alcanzar más de 30 en el mismo espacio.

La especialista explicó que para llevar a cabo el proyecto –que comenzó a estudiarse en 2016– "se necesitan semillas híbridas pretratadas para evitar pestes habituales". De concretarse, los investigadores consideran que podrán conseguir plantas de lechuga, tomate y cebolla.

Fuente: La Nación / Foro Ambiental / Télam (01.05.17)

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